19/6/14

Trascendental no perder la vida.

Se va la vida, se va el dolor, dice la canción de un tal grupo "Sonámbulo". ¿se irá del todo? Y es que uno creería que dejar de vivir es pegarse un tiro y dejar el mundo atrás. Que sería dejar de existir así de pronto, porque, ¿quién creería que dejar ir la vida es abandonar los colores, la esperanza y las olas del mar también? ¿Qué resultaría levantarse un día y encontrarse sin vida? Donde los colores que llenaban antes se opacaron, no existen y se han mudado. Descubrir que los sueños se han hecho todo un conjunto de azares imposibles, que han volado lejos y jamás volverán. Comprender que sólo queda el intento. El intento de aceptar el hecho de que los tarde o temprano, "los sueños, sueños serán". Y ver que, desgraciadamente, todas las metas y deseos que antes permanecían con luz se han extinguido, se han apagado para siempre. Qué tan impactante es despertar una mañana y descubrir que la vida se ha ido, ha hecho sus maletas para emprender un viaje sin vuelta atrás, descubrir que ha abierto la puerta y se ha ido, así sin más ni menos... sin decir adiós. 
Y más aún, que impactante es descubrirse ahí tirado en la cama sin hacer nada, inerte, sumido en un estado de una incómoda tranquilidad que se produce tras haber dejado algo ir.. algo esencial e imponente, algo que nos mantenía atados a este mundo.


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