16/12/12

Nada importa ya.

Abrir los ojos después de un momento en el que despertar era imposible. Sin embargo, ahí estaban, con los ojos bien abiertos, llorando y suplicando, para que todos estuviesen bien. En ese instante donde no había nada seguro, en ese instante donde podían no volver a abrir los ojos, los abrieron, y presenciaron un milagro. Ahí fue donde las peleas, las risas, los llantos, no importaban; porque habían abierto los ojos... y estaban bien. Entonces el alivio que sintieron sus corazones no pudo haber sido más grande, ¡Estaban vivos! ¿entiendes? ¡ESTABAN VIVOS! Y desde ese momento, ninguna otra alegría se compararía con ese milagro que vivieron juntos esa noche. Estaban vivos y no importaba nada más.



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